Los tiempos del alma
A veces el alma no avanza al ritmo del reloj.
Nos desesperamos por ver frutos sin recordar que también hay belleza en el brote.
No es tu tarea forzar la cosecha, sino cuidar la semilla cada día.
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A veces el alma no avanza al ritmo del reloj.
Nos desesperamos por ver frutos sin recordar que también hay belleza en el brote.
No es tu tarea forzar la cosecha, sino cuidar la semilla cada día.
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No logro explicarlo,
¡cómo decirte, cómo contarte!
Lo que siento por ti
es maravilloso, inexplicable.
Siento incertidumbre: ese miedo a lo desconocido y la duda sobre el resultado de mis decisiones.
Cada elección, grande o pequeña, define nuestro futuro y refleja quién queremos ser.
A veces somos como un barco a la deriva, sin rumbo, desgastándonos en lugares equivocados.
Trazar nuestro camino nos permite navegar con intención, hacia lo que realmente queremos ser.
Deseo, deseo tenerte entre mis brazos,
estrecharte tan fuerte que sienta tu corazón,
besarte hasta perder la noción del tiempo,
acariciarte con suavidad y percibir cada respiración.
Hoy entiendo que lo único que de verdad importa es vivir en coherencia conmigo misma, con mis valores y mis sueños. Mis metas solo necesitan resultados para mí, mis sueños son personales y mis logros son míos. Elijo ser feliz o, al menos, intentarlo. Porque lo que los demás olvidan en segundos puede marcar mi vida entera.
Lo que de verdad importa Leer más »
Te amo, estés cerca o en la distancia;
te amo en mis alegrías y también en mis tristezas;
te amo en mis problemas y en cada logro;
te amo acompañada, y también en soledad.
Somos instantes en la inmensidad
Somos un respiro,
un abrir y cerrar de ojos,
un momento que deja huella.
Todo llega, todo termina…
y nada dura para siempre.
Somos instantes en la inmensidad Leer más »
«La vida es preciosa, increíble y extraordinaria.
Es como un viaje que tiene un inicio y un final;
lo que realmente cuenta es lo que hacemos durante el tiempo que dura.»
El viaje de la vida Leer más »
Al mirarte, prendado quedé.
Al hablarte, me ilusioné.
Con una rosa te acepté,
y en la noche te soñé.