El amor transforma
Negada al amor, para no sufrir,
mis muros se alzaron, altos y sombríos.
Pero irrumpiste tú, y sin pedir permiso,
te robaste mi corazón.
Me enamoré sin percibirlo,
como el alba que llega tras la noche.
Negada al amor, para no sufrir,
mis muros se alzaron, altos y sombríos.
Pero irrumpiste tú, y sin pedir permiso,
te robaste mi corazón.
Me enamoré sin percibirlo,
como el alba que llega tras la noche.
De súbito, mis emociones,
sensaciones y deseos despertaron.
Él, un remolino de intriga y curiosidad,
suavemente se adentró en mi vida.