Lo que de verdad importa
La vida pasa, a veces tan rápido que no nos damos cuenta. En algún momento, volvemos a la realidad y han pasado años. Hemos envejecido, hemos crecido. Las oportunidades han cambiado y en muchas áreas se han minimizado. Y ahí me pongo a pensar en algo en lo que perdí mucho tiempo.
Sí. Durante mucho tiempo viví pendiente del “qué dirán”. De cómo debía comportarme, qué decir, cómo vestirme, qué elegir para agradar. Me esforzaba en complacer, en encajar, en no incomodar. Y un día me di cuenta de algo: la mayoría de esas personas ni siquiera recordaban los detalles que a mí me pesaban tanto. Lo que para mí era una carga, para ellos era un instante sin importancia.
A esto le podemos agregar las veces que he comparado mi trayectoria con la de los demás. Sí, me he comparado, y no sentía envidia, solo me sentía bajoneada, triste porque pensaba que los demás lo estaban logrando y yo no.
Cambiaba mi rumbo una y otra vez y seguía comparando mis logros y mis fracasos, hasta que un día lo entendí. No es una competencia, no hay un camino establecido. Cada ser, cada vida, cada sueño es diferente y todos llevamos un ritmo distinto. Solo debemos enfocarnos en lo que queremos entregarle cuerpo y alma, e ir por ello, sin cambiar de camino por los demás, ni compararnos. No es sano. Recordemos que la carrera y la competencia es solo con nosotros mismos.
Entonces comprendí que había gastado años tratando de encajar en moldes que nadie estaba mirando y comparando mi camino cuando mi sueño es distinto y mi futuro soñado es otro.
Hoy entiendo que lo único que de verdad importa es vivir en coherencia conmigo misma, con mis valores, mis principios, mis sueños y mis ilusiones. Que mis gustos, mis palabras, mis gestos y mis elecciones no necesitan aprobación ajena y que mis metas solo necesitan resultados para mí. Mis sueños son personales y mis logros son míos y yo me debo amar, animar, cuidar y consentir en cada paso. Porque lo que los demás olvidan en segundos puede marcar mi vida entera.
- Elijo ser, antes que agradar.
- Elijo vivir, antes que aparentar.
- Elijo vivir, antes que comparar.
- Elijo mi ritmo, elijo mi vida.
- Elijo hacer lo mejor posible.
- Elijo ser feliz, o por lo menos intentarlo.
Te invito a que me cuentes en los comentarios: ¿Cuál es ese «algo» en lo que has invertido mucho tiempo y que ahora sabes que no vale la pena?
Gracias por leerme, tu presencia en este espacio es muy valiosa para mí.
Puedes leer más de mis escritos aquí. https://bitacoradeinstantes.com/category/instantes/

