Me gustas
De súbito, mis emociones,
sensaciones y deseos despertaron.
Él, un remolino de intriga y curiosidad,
suavemente se adentró en mi vida.
Llegó a mover las cosas de lugar,
a ponerle color a mis días
y a hacerme sentir ilusionada,
cual adolescente enamorada.
Él despierta en mí un sentir inefable,
mezclado con anhelo y deseo.
Es una sensación embriagadora
que corre suave por mi cuerpo,
eriza mi piel y enciende mi sangre.
Él no sabe que, con cada mensaje,
germina una sonrisa en mi rostro;
mis ojos ríen de la emoción
y mi corazón palpita con más brío.
Es como una montaña rusa
que me estremece, me hace vibrar;
me hace sentir timidez y seguridad,
sin tocar ni una parte de mi piel.
Entre miedo, adrenalina y curiosidad,
mis días se tejen desde que llegó a mi vida;
quisiera que fuera mi dulce elixir diario.
Él, sin rostro definido,
sin estatura establecida,
pero con personalidad arrolladora:
complaciente, libre e independiente.
Él, que habita su soledad,
que no mendiga compañía por necesidad,
que es dueño de su libertad
y de espíritu sereno.
Conectó con mi ser;
a mi alma se alegra de tenerle en vida.
Me agrada tanto que no existen distancias;
el móvil se hizo mi cómplice,
pues en él siempre lo hallo
Estamos tan cerca y, a la vez, tan lejos;
con cada mensaje lo siento a mi lado.
Imagino nuestras miradas en un atardecer,
conversando de la vida y el amor.
No sé por qué mi confianza en él reside,
ni hallo razón para su falsedad;
le creo absolutamente todo
y, por vez primera, dejo que todo fluya.
Hoy no temo caer,
llorar o naufragar;
solo anhelo vivir, experimentar sin temor
al futuro ignoto.
Decidí darme la oportunidad
y ser como el agua:
fluir, sin importar qué encuentre en la senda.
Gracias por leerme, tu presencia en este espacio es muy valiosa para mí.
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